viernes, 9 de abril de 2010

DISONANCIA Y ABORTO

A grandes rasgos, Festinger llama disonancia a la incomodidad que nos provoca la diferencia entre lo que consideramos nuestras convicciones y nuestras acciones. Puesto que la disonancia nos produce incomodidad tratamos de reducirla, y si fuéramos realmente racionales lo haríamos adaptando nuestras acciones a nuestras convicciones, pero no lo somos. En mayor o menor medida, dependiendo de las personas, nuestras acciones provienen directamente de nuestros instintos y emociones, y nuestras convicciones suelen limitarse a ser racionalizaciones a posteriori de éstas. Por lo tanto, ante la disonancia lo más sencillo es modificar las convicciones.

Sin embargo, el proceso no es tan nítido. En realidad, las reglas de la razón continúan funcionando, y también está la realidad, que no es fácil de eliminar por completo. Por último, está la etiqueta social y nuestra propia consideración, y aquí tenemos que introducir un axioma: es imposible que alguien se considere a sí mismo una mala persona. El resultado de todas estas fuerzas es que acabamos retorciendo la lógica y la realidad para que nuestras acciones, fruto de nuestras emociones, encajen con unas convicciones finales que no alteren nuestra propia consideración y la etiqueta social. Un ejemplo: es improbable que un corrupto se vea a sí mismo negativamente como un ladrón, y preferirá distorsionar la realidad e infravalorar a una persona honesta calificándola como ingenua o estúpida. De modo similar, una prostituta intentará dignificar su actividad alegando que, en realidad, el matrimonio es también una forma de prostitución y cosas por el estilo. En ambos casos las acciones previas fuerzan una determinada visión de las cosas.

También la aprobación de la nueva ley del aborto ha obligado a sus defensores a alterar su visión de las cosas. Puesto que ésta, que no ha sido el resultado de un debate intelectual, proviene de la creencia (emocional) en que la izquierda representa el bien, la modernidad y el buen rollito, su resultado final, el aborto, ha tenido que ser considerado bueno, moderno y de buen rollo. La eliminación de un ser humano antes de su nacimiento ha quedado convertida en algo banal porque, aunque pueda parecer paradójico, el buenismo genera monstruos.

4 comentarios:

Carlota dijo...

algo así como aquello de "si no vives como piensas,acabarás pensando como vives" ¿no?

navarth dijo...

Pues no lo conocía pero es bastante exacto. También quería decir con este rollo que al mal no sólo se llega por la vía directa sino también por la indirecta, a través del sectarismo y la deshonestidad intelectual. Un saludo.

Neo...... dijo...

El ser humano tiene varios sistemas de autoprotección ante sus errores.

Uno de ellos es el "si la mayoria lo hace... tiene que estar bién".

Otro es el " Si lo hago yo, que ni robo ni mato... tiene que estar bién".

Otro: " Si estos no lo hacen y roban y/o matan tiene que estar bien".

Un saludo.

navarth dijo...

"si la mayoria lo hace... tiene que estar bién".

Es interesante que diga esto NEO porque precisamente me ha recordado a otro libro de Festinger. Se llama ‘Cuando la profecía falla’, y si me da tiempo, esta noche escribiré una entrada sobre él. Saludos.