viernes, 23 de octubre de 2009

HISTORIA DEL JAPON: INTRODUCCIÓN

Señores*, estoy aprendiendo japonés. Llevo tres semanas, y mi primera conclusión razonada es que es una tarea imposible. Para empezar, por el alfabeto. No hay uno, sino tres. Los dos primeros integran el llamado kana: hiragana y katakana, y sus símbolos representan letras y sílabas. ¿Y por qué hay dos? Pues porque los nombres extranjeros y los ‘barbarismos’ se escriben en katakana. Insistamos: ¿por qué? No tengo la respuesta.

Pero lo peor empieza con los kanji, los caracteres chinos. Los kanji representan conceptos, y sirven a su vez como raíz, combinados normalmente con hiragana, para formar otros sustantivos, adjetivos o formas verbales. En resumen, nosotros tenemos un alfabeto compuesto por 28 letras. Ellos tienen tres, y hay cerca de 2.000 kanji básicos.

No es esta la única frustración padecida. El sistema de numeración japonés es más razonable que el occidental. Por ejemplo, 54 se expresa como 5-10-4, por lo que basta con conocer los números del uno al diez (más el 100) para poder numerar hasta 999. ¿Demasiado sencillo? Eso debieron pensar ellos. Ayer al final de la clase nos fue comunicado que esto no se aplica a algunas cosas (en realidad me pareció entender que las cosas redondas tienen su propio sistema de numeración, y no descarten la posibilidad de que sea cierto) Seguiré informando.

Aprovechando esta circunstancia voy a retomar (y a traer) una historia medieval de Japón que empecé hace tiempo. Sean benévolos, no esperen encontrar mucha erudición en ella.

*Sí, ya se que no hay nadie.

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Introducción

La aproximación a la historia japonesa no está exenta de dificultades para el occidental. Para empezar, se suele partir de una ignorancia absoluta sobre el asunto, por lo que tendrá que aspirar a poco más del conocimiento de cierta nomenclatura. Además, los nombres que se manejan le resultan muy difíciles de retener, al no encontrar referencias en su lenguaje y encontrarlos muy similares entre sí. Una dificultad más: los apellidos se enuncian antes del nombre. Sin embargo lo peor es que, al adentrarse en la historia japonesa, uno puede hallar revelaciones como esta: “La guerra Genpei toma su nombre de la combinación de los nombres de las familias contendientes, los Minamoto y los Taira” Ante la imposibilidad de formar la palabra “Genpei” a partir de los nombres propuestos, el lector puede optar por seguir investigando, y de este modo encuentra una respuesta: los Minamoto eran también llamados los Genji, que en chino quiere decir “clan Minamoto”, mientras que los Taira recibían el nombre de Heike, que en chino quiere decir “familia Taira”. Esta aparente explicación enseguida abre la puerta a un estupor aún mayor: ¿Cómo es posible que exista una palabra en chino que signifique “Familia Minamoto”? ¿Es posible que el lenguaje chino sea tan exhaustivo como para proporcionar una palabra para cada cosa? ¿Puede ser que existan palabras concretas que definan significados compuestos tales como, por ejemplo, “los vecinos de la familia Kusonoki”, o incluso “el perro que defeca en el jardín de los Tokugawa”? Y todo esto sin entrar a intentar entender por qué una guerra de la historia japonesa es recordada por un nombre en chino (aunque quizás exista también una palabra china que lo explique, incluso alguna que resuma toda esta introducción) Es evidente, pues, que se trata de un proceso intelectual muy selectivo. Quizás por ello, los elegidos son premiados con el descubrimiento de una historia fascinante.

2 comentarios:

Chippewa dijo...

Siga, siga, no se corte.

Aprender japonés. Vd. debe de tener un montón de tiempo libre.

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navarth dijo...

Estimado Chippewa, la explicación es sencilla: no tengo hijos (pero no cantemos aún victoria) Un saludo.