martes, 3 de febrero de 2009

REVUELTA CALLEJERA

Hay que entender (sólo un poco) a Calleja. Enfrentarse a García-Capelo en el campo de la argumentación es como intentar detener un panzer con un tirachinas. Por eso pretende centrar la discusión en el lodazal del exabrupto, en el que se siente más a sus anchas. Eso hace inútil la tarea de contestarle, pues, como decía mi abuela en estos casos, “si decides remangarte y entrar a pelear con un cerdo en su terreno acabaréis ambos llenos de caca; pero a él le gustará”.

5 comentarios:

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Son los dos mandamientos
de la raza porcina:
ser pobre en argumentos,
pero rica en cecina.

Un abrazo

Sursum corda! dijo...

Navarth:

Acabo de darme cuenta de que usted ya había hecho este comentario. He puesto una respuesta en el otro blog donde a nadie nos gustan los insultos.

Un saludo.

Fernando García-Capelo dijo...

Estimado Navarth:

Le agradezco su entrada. Lo de Calleja creo que no merece siquiera réplica.

Un saludo y a sus pies.

navarth dijo...

¡Ah señores! Es un placer tenerlos por aquí. Un saludo a todos.

Sursum corda! dijo...

Navarth:

Un saludo y permítame abusar de su blog como correveidile para García-Capelo.

Señor García-Capelo:

Hace usted bien en no poner en peligro su espalda respondiendo a Calleja. A veces, contestar a alguien es darle una dignidad que no tiene, y Calleja anda muy necesitado. Usted tiene mejores cosas que hacer... casi cualquier cosa.

Siga usted defendiendo la ley, ya que otros no lo hacen y suerte ante el Tribunal Supremo.


surscrd