miércoles, 29 de agosto de 2007

ZAPLATERO Y ELLA

“En Madrid la crispación es muy fuerte. Yo voy por la calle y me escupen, me insultan y me gritan ‘roja’”. Allá cada cual con sus fantasías. Rosa Regás parece haber llegado a un punto en el que no distingue la realidad de las películas de los viernes de Canal+. ¿Cómo ella y tantos votantes socialistas han llegado a ese punto? Creo tener una explicación. Rosa Regás demuestra tener convicciones sectarias y fanáticas hasta la médula. Por lo tanto, tiene médula, y en eso se diferencia de su ídolo, Zapatero. Zapatero carece de columna vertebral, de huesos e incluso de cartílagos. Zapatero es como una ameba ideológica (copyright Tomás Cuesta), carente de un mínimo esqueleto de principios, convicciones y valores. Al fin y al cabo, parece pensar, son corsés que entorpecen el movimiento de la cintura, esencial en democracia. Su naturaleza de ameba le permite adaptar su forma al entorno cambiante y colarse por cualquier agujero. Por eso, Zapatero puede decir cosas absurdas y contradictorias entre sí, incluso simultáneamente, y sería capaz de envolverse en la bandera nacional, e incluso de ir a misa, si las encuestas lo recomendaran.
Naturalmente, estos súbitos vaivenes pone a prueba la fe de sus adeptos. a pesar de haber sido bendecidos con una memoria de pez. ¿Cómo reaccionan entonces? Alejándose progresivamente de la realidad y refugiándose en el éter, donde los hechos, la coherencia y la lógica son conceptos discutidos y discutibles. Ahí se encuentra Regás y tantos otros. Es el precio que han pagado para conservar su fanatismo.

No hay comentarios: