lunes, 23 de abril de 2007

SOBRE LOROS Y MOSQUITOS

Un troll ha aterrizado en el blog de Santiago González. Se llama "mosquito", y no está mal puesto el nombre: es insignificante pero molesta lo suyo. Sin embargo, como suele ocurrir con los trolls, creo que esta es la especie a la que pertenecen: loro de pirata.

Como buenos loros, van siempre en el hombro de su correspondiente pirata. En este caso, el pirata es el partido, grupo o secta a los que se adscriben. Por ejemplo, el pirata de nuestro reciente loro parece ser el Gobierno.

Los loros gritan siempre contra lo que tienen enfrente. O, mejor dicho, contra lo que su pirata tiene enfrente en cada momento. Pero los piratas se mueven, a veces violentamente. Por ejemplo, el Gobierno-pirata actual decidió realizar hace tres o cuatro años un violentísimo bandazo en materia de lucha antiterrorista. ¿Qué pasa cuando el pirata se mueve y altera su posición? Pues que el loro, con las plumas despeinadas en función de lo brusco del movimiento, continúa gritando, con la misma energía que antes, contra lo que ahora tiene delante, que puede muy bien ser, precisamente, la posición que el pirata acaba de abandonar. Un ejemplo: nuestro loro actual chillaba ayer contra Rosa Díez, que ocupa actualmente la misma posición que su pirata (del loro) ocupaba hace tres años.

Por ello, la argumentación del loro es siempre circunstancial (de lugar) Ante esto, una persona se vería inmersa en serias dudas intelectuales, pero los loros no tienen este problema. Los loros agitan las alas y siguen chillando. Lo cuál les acaba resultando útil, porque, lamentablemente, hasta las opiniones de los loros se acaban promediando.

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